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Volar un puente

La recomendación culinaria de la semana: Hunan

Estimado lector, después de varias semanas de tener este rincón culinario abandonado, no por falta de lugares para recomendar, ya que fue rico en salidas y descrubrimientos, sin embargo la intensa carga de trabajo que sobrevino sobre éste, su seguro servidor y recomendador de buena comida, me mantuvo con poco tiempo para sentarme con calma y escribir unas líneas.

Antes de comenzar la entrega de este día nos obliga a hacer una pausa en los motivos por los que uno disfruta comer, ¿qué es lo que se busca? ¿es la simple necesidad de satisfacer el hambre? En esencia sí, pero para quienes somos fans del buen comer, es necesario enriquecer la experiencia de hacerlo. En mi caso el lugar, la comida, el ambiente y el servicio son los factores decisivos que me invitan a elegir entre las muchas ofertas culinarias que tiene esta gran ciudad… el precio… es lo de menos.

Les cuento que la recomendación de esta semana, vino fortuitamente tras el cruce de diferentes elementos que al encontrarse dieron a este blogger, una de las experiencias culinarias más fantásticas de su vida. Comenzó por la llegada de la fecha de mi segundo aniversario de matrimonio (así es estimadas lectoras, soy casado), la pospuesta cena de celebración que mi esposa y yo aplazábamos por motivos diversos semana tras semana y finalmente un antojo furtivo de comida china que llegó días antes del fin de semana. Así pues, por ocurrencia de mi dama, acudimos a un elegante y sofisticado restaurante de comida china ubicado en la calle de Luis Ogazón, casi esquina con insurgentes y que lleva por nombre Hunan.

Recomendado en numerosas ocasiones por mi hermano, acudimos felices y nerviosos por la incertidumbre de lo que pudieramos encontrar y en este caso, saborear.

De inmediato la entrada del lugar ofrece este ambiente de exclusividad que se respira en estos restaurantes, el valet parking es gratis por si les interesa. Su decoración es un tanto minimalista y abunda la vegetación interior. Inmensas “patas de elefante” en enormes macetas se levantan junto a las mesas con sus más de dos metros de altura.

Después de atravesar todo el salón y posarnos en nuestra mesa, no tardamos mucho en poder apreciar la vasta carta de alimentos que viene impresa en inglés y que sin duda, hace de la elección para los platillos, un verdadero conflicto con tu paladar, tu yo interno, tus creencias y antojos. Nunca está de más escoger varios platillos de cada tiempo y después consultar con los expertos cuál es su recomendación entre ellos. Tienen literalmente todo, aves, pescados, res, vegetales, todo y en gran cantidad de platillos, si no sabes qué pedir, en su carta marcan las especialidades, lo cual siempre es una gran ayuda.

Así pues en lo que decidíamos qué pedir, encargamos un par de aperitivos, en mi caso un Campari en las rocas, de sabor fuerte, intenso, muchas hierbas, de un color rojo cereza. Mi esposa una margarita de fresa, siempre refrescante. Para comenzar una entrada de dumplings de cangrejo que de verdad eran una delicia, altamente recomendables.

Convencido de que habría que aprovechar la ocasión, incluí después de la entrada una sopa Ziu La Ha To que degusté sin prisa. La charla en estas cenas es una parte muy importante para crear una atmósfera adecuada.

Ya habiendo decidido y ordenado, nos sorprendimos (inocentemente) con la cantidad de comida que llegó a nuestra mesa y es que es tradición en los restaurantes de comida china, el hecho de que un platillo puede abastecer a varias personas y lo fantástico es que cuando vas con más gente, es un festín pues todos pueden comer y probar de todo.

Para acompañar nuestros platillos, un arroz con camarones que nunca debe faltar. El plato fuerte de mi esposa era el Hunan lemon fish, que consistía en un filete partido en trocitos, bañado en salsa hunnan, aderezado con especias y revuelto con castaña de agua (algo muy parecido a la jícama pero pequeño como cebolla cambray). De sabor salado y exquisito se complementaba perfecto con el arroz.

Para mi, el Return of the Phoenix hizo las delicias esa noche. Consiste en trozos de pollo, bañados en una salsa café (podría ser de anguila) y ajonjolí y que ofrecía un sabor dulce y acaramelizado digno de los platillos asiaticos. Mezclados los tres platillos ofrecían un verdadero deleite culinario.

No es mi costumbre acompañar las comidas con vinos, pero en este caso hicimos la prueba. Después de una pequeña cata de sus blancos, elegimos uno que acompañaba

perfecto el sabor de los platillos. La ventaja es que puedes tomarlo por copeo, en el caso de que no puedas terminar con una botella completa.

Imposible para dos personas, sobre todo por la complexión de mi esposa, poder terminar con estos platillos, decidimos dejarlos a un lado para proseguir con la velada.

Después de continuar la charla, y de que revisáramos la carta de postres, decidimos escoger algo ligero y un mousse de mango fue perfecto para finalizar. Acompañado de un café capuccino para mi esposa y para mi un café irlandés. Si son amantes del café, no dejen de probar el irlandés, entre otras cosas aparte del café, tiene whiskey, la copa viene escarchada con azúcar (sí, viene en una copa enorme, no en taza tradicional) y su sabor es exquisito.

La velada terminó perfecta y salimos del lugar muy contentos, satisfechos y celebrando dos años de feliz matrimonio.

Para el Hunan, es necesario asistir vestido casualmente, no son muy rigurosos en la etiqueta, pero como nos dijo la amable chica por teléfono al hacer la reservación, sólo no vengan de shorts y sandalias. Nosotros hicimos reservación, fue sábado por la noche, pero al llegar no hubo problema en elegir mesa, quizá se podría omitir la reservación.

La atención del personal, desde la hostess, meseros, capitanes y demás, es sobresaliente. No son del tipo que está siempre junto a ti preguntando si quieres algo más, pero parece que leen tu pensamiento pues cuando levantas la cabeza para buscar a alguien, de inmediato aparece junto a ti preguntando si se te ofrece algo. El tiempo y presentación de los platillos es muy bueno, así como la calidad de los mismos. La ventaja de que sirvan tan abundantemente, es que siempre puedes salir con un poco para tu hogar y revivir la experiencia al día siguiente en tu comedor.

La especialidad del lugar es el pato, en lo personal me parece un poco seco, pero el de aquí no lo he probado. Una mesa cercana lo pidió y en verdad es un pato entero, que el mesero corta en rodajas de carne para repartir entre los comensales. Creo que es mucho para dos personas, pero si un día gustan acompañarme, creo que podría satisfacer a una mesa completa de amigos.

Creo que el Hunan fue un magnífico descubrimiento cuando se trata de comida china. No es un lugar para cualquiera, pues ya con propina la cuenta de esa noche rondaba los 800 pesos por persona. Pero definitivamente es un lugar al que hay que ir si se es amante del buen comer, de la buena vida y de consentirse sin detenerse a meditar en el costo, finalmente uno invierte en muchas cosas diariamente, por qué escatimar cuando se trata de uno mismo.

Buscando un sistema de calificación como el patentado por nuestro cinèaste de cabecera, lo inauguramos con cinco tenedores, de cinco posibles.

  • Hunan -San Angel
  • Pedro Luis de Ogazon#102
  • Col. Guadalupe Inn
  • Delg. Alvaro Obregon
  • 01020 Mexico City

À votre santé!!

Archivado en: altavista, cafe irlandes, comida, comida china, hunan, james huang, restaurantes insurgentes, sabores

2 Responses

  1. Le Cinéaste dice:

    Un review extenso y exquisito que me invita a ir al Hunnan a la brevedad. Se agradece la existencia de espacios como éste para conocer las opciones culinarias de altura que hacen que nuestro paladar experimente goces fuera de lo ordinario.

  2. Rafael dice:

    Lebron 7 es nuestro Marco Beteta…

    Yo trabajaba por ahí y casi diario pasaba por el lugar, en realidad pensaba que era un lugar para narcos. Pero Lebron 7 ha cambiado mi percepción del mismo.

    Si él se gasta 800 pesos por persona yo puedo gastarme 400 por dos personas. Así que Ana Lorena, ¡tenemos un reto! No pediremos vino, pediremos dos platillos y no tomaremos postre. A menos de que Lebron 7 ya me de trabajo.

    Para el sistema de califiación del Cineasté elabore unas bonitas camaritas y medias camaritas que el desaparecido Lebron 6 no ha tenido la bondad de editar. Si gusta puedo hacer unos coquetos tenedores para sus reseñas.

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